viernes, 28 de marzo de 2014
Nota recomendada: El saludable modo de vestir
El proyecto apunta a crear textiles capaces de registrar la salud cardíaca del paciente y enviar los datos por un sistema inalámbrico de comunicación a centros médicos.Científicos argentinos identificaron cuatro electrodos incorporables en prendas de vestir que servirían para registrar parámetros biomédicos relacionados con la frecuencia cardíaca.
sábado, 22 de marzo de 2014
Entrevista a la investigadora Alejandra Suárez publicada en Mi club tecnológico
Una docente e investigadora rosarina, Alejandra Suárez, representa
al país en la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAC),
ganadora del premio Nobel de la Paz. Nos cuenta cómo es la situación de
las armas químicas en el mundo y el trabajo desde la educación para que
la química esté al servicio de la humanidad.
Por María Laura Morales y Mariana Mei -entrevista radial
Las armas químicas no sólo aparecen en las películas de ciencia
ficción o en los discursos de los mandatarios. Son una realidad por la
cual la docente e investigadora rosarina Alejandra Suárez, trabaja día a
día. Ella representa al país en la Organización para la Prohibición de
Armas Químicas (OPAQ), organización distinguida por el premio Nobel de
la Paz, que inició sus trabajos 1997. Si bien es relativamente pequeña,
participan de la OPAQ entre 400 y 500 personas y es reconocida en
ámbitos internacionales.
Al respecto, Suárez afirma: “ha venido desarrollando una labor sostenida para tratar de eliminar las armas químicas de la faz de la tierra. Debido a esa labor se la ha reconocido”.
La OPAQ se encarga de la adhesión de la convención que prohíbe el desarrollo de las armas químicas. “La organización tiene un gran interés en lograr la universalidad de este tratado. Desde el inicio de la convención al día de hoy se han adherido 197 países. Sólo quedan seis que no han firmado. El objetivo es lograr la ansiada universalidad de la convención”, describe la investigadora rosarina. Los firmantes del tratado se comprometen a no producir, desarrollar, transportar ni utilizar armas químicas. Asimismo, no pueden tenerlas almacenadas y obliga a los países que las tienen a destruirlas.
Nuestro país es libre de armas químicas al igual que toda la región pero, de todas maneras, es importante la adhesión a la convención. “Argentina siempre ha tenido un uso pacífico de las sustancias químicas. Las sustancias químicas no son ni buenas ni malas. Lo importante es el uso que se les da”, destaca la docente de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Su formación y vocación encaminaron la carrera de Suárez: “Estudié ciencias químicas por una gran vocación en la Universidad Nacional de Córdoba. Tuve la posibilidad de hacer una investigación por la cual conocí de cerca la investigación científica de nuestro país con un buen nivel en el área de la química, lo que me permitió a través del CONICET obtener una beca para el doctorado que también cursé en la Universidad Nacional de Córdoba”. Luego, se perfeccionó en el exterior y a su regreso comenzó su trabajo como docente e investigadora científica en un instituto del CONICET.
Destaca la formación profesional en la no utilización de sustancias químicas tóxicas para fines bélicos y la necesidad de potenciar el uso responsable, ético y pacífico del conocimiento. “Ser investigadora y docente me permite trabajar como asesora en el comité de la organización pero también llevar adelante diferentes proyectos en actividades innovadoras para el uso responsable de la química”, temas que considera prioridad para que esta especialidad esté al servicio de la humanidad.
El año pasado, el uso de estas armas conmovió al mundo entero. El 21 de agosto de 2013 unos 1.500 civiles, entre ellos 300 niños, murieron víctimas del gas sarín. Suárez cuenta que le ha tocado ver la situación más de cerca y tener detalles sobre la muerte por armas químicas: “Es una muerte tortuosa, son decesos por asfixia. Argentina siempre participó de la convención y es uno de los país libres que apuntan a concientizar desde la educación”.
La docente interviene también en convenciones internacionales: “Nuestro Comité en el área de la química tiene un excelente nivel, los profesionales argentinos y sus trabajos son muy valorados en el exterior. Me siento muy orgullosa de pertenecer a este grupo de investigación con académicos de mi país”, declara.
Publicada en
http://www.miclubtecnologico.com.ar
Al respecto, Suárez afirma: “ha venido desarrollando una labor sostenida para tratar de eliminar las armas químicas de la faz de la tierra. Debido a esa labor se la ha reconocido”.
La OPAQ se encarga de la adhesión de la convención que prohíbe el desarrollo de las armas químicas. “La organización tiene un gran interés en lograr la universalidad de este tratado. Desde el inicio de la convención al día de hoy se han adherido 197 países. Sólo quedan seis que no han firmado. El objetivo es lograr la ansiada universalidad de la convención”, describe la investigadora rosarina. Los firmantes del tratado se comprometen a no producir, desarrollar, transportar ni utilizar armas químicas. Asimismo, no pueden tenerlas almacenadas y obliga a los países que las tienen a destruirlas.
Nuestro país es libre de armas químicas al igual que toda la región pero, de todas maneras, es importante la adhesión a la convención. “Argentina siempre ha tenido un uso pacífico de las sustancias químicas. Las sustancias químicas no son ni buenas ni malas. Lo importante es el uso que se les da”, destaca la docente de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Su formación y vocación encaminaron la carrera de Suárez: “Estudié ciencias químicas por una gran vocación en la Universidad Nacional de Córdoba. Tuve la posibilidad de hacer una investigación por la cual conocí de cerca la investigación científica de nuestro país con un buen nivel en el área de la química, lo que me permitió a través del CONICET obtener una beca para el doctorado que también cursé en la Universidad Nacional de Córdoba”. Luego, se perfeccionó en el exterior y a su regreso comenzó su trabajo como docente e investigadora científica en un instituto del CONICET.
Destaca la formación profesional en la no utilización de sustancias químicas tóxicas para fines bélicos y la necesidad de potenciar el uso responsable, ético y pacífico del conocimiento. “Ser investigadora y docente me permite trabajar como asesora en el comité de la organización pero también llevar adelante diferentes proyectos en actividades innovadoras para el uso responsable de la química”, temas que considera prioridad para que esta especialidad esté al servicio de la humanidad.
El año pasado, el uso de estas armas conmovió al mundo entero. El 21 de agosto de 2013 unos 1.500 civiles, entre ellos 300 niños, murieron víctimas del gas sarín. Suárez cuenta que le ha tocado ver la situación más de cerca y tener detalles sobre la muerte por armas químicas: “Es una muerte tortuosa, son decesos por asfixia. Argentina siempre participó de la convención y es uno de los país libres que apuntan a concientizar desde la educación”.
La docente interviene también en convenciones internacionales: “Nuestro Comité en el área de la química tiene un excelente nivel, los profesionales argentinos y sus trabajos son muy valorados en el exterior. Me siento muy orgullosa de pertenecer a este grupo de investigación con académicos de mi país”, declara.
Publicada en
http://www.miclubtecnologico.com.ar
viernes, 14 de marzo de 2014
Publicación el Parlamentario.com Presentaron en el Senado un libro de análisis de noticias de salud en TV
Se trata de un libro de Mariana Mei, que analiza la cobertura de la irrupción de la Gripe A, en 2009.
29 de noviembre de 2013
En el panel expositor disertaron la periodista Gabriela Vizenthal (La Mañana, Radio Continental), María Laura Morales (periodista parlamentaria), el doctor René Quinteros y Mariana Mei. La conducción estuvo a cargo de Alejandra Valentini, cronista acreditada en el Congreso de la Nación.
“La culpa no es del chancho” investiga y analiza lo emitido por los noticieros vespertinos en los días que irrumpió la Gripe A, durante el invierno de 2009. El prólogo del libro fue escrito por el doctor Daniel López Rosetti. El objetivo no es solamente reflexionar sobre el virus H1N1, sino ahondar sobre el tratamiento dado a las noticias de salud. El texto pretende abrir el debate sobre el abordaje periodístico en los temas de salud y contestar: ¿qué priorizaron, cómo seleccionaron y jerarquizaron los temas?, ¿prevalece el bien común cuando se trata de la salud de la sociedad?, ¿los medios apelaron al pánico o sólo informaron?
La periodista de ambiente Gabriela Vizenthal habló de la importancia de la especialización en periodismo. Particularmente de la formación periodística especializada en temas de salud, ambiente y ciencia y lo destacó como necesario para abordar temas que afectan a toda la sociedad. Por su parte, María Laura Morales analizó el contexto histórico y político del período analizado. En tanto, el doctor René Quinteros explicó el tema desde su experiencia profesional de modo muy claro y didáctico. Por último habló Mei sobre lo que la llevó a escribir el texto y coincidió con Vizenthal en la importancia que existan periodistas especializados en temas de salud y ciencia en los medios masivos de comunicación.
Por último fue proyectado un vídeo con un resumen de todo lo analizado.
Enviaron adhesiones el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, el diputado porteño Alejandro Bodart, el periodista de Página 12 Andrew Graham Yoll y la infectóloga Claudia Sarkis.
Librerías que ya tienen "La culpa no es del chancho"
Entrevista a Carmelo Polino "Existe la necesidad de comunicar la ciencia"
Así lo sostiene Carmelo Polino, investigador de la Red
Iberoamericana de Indicadores. La situación de la ciencia en Argentina,
la repatriación de los científicos y la necesidad de una mayor
vinculación con el sector productivo son algunos de los temas
conversados.
Miércoles 12 de marzo de 2014
Si hay alguien capacitado para hablar sobre la difusión de la ciencia, ese es Carmelo
Polino. Él es investigador del Centro REDES (Red Iberoamericana de
Indicadores) y se ha especializado, a través de diversos masters en el
país y en el exterior, en la comunicación de la ciencia.
“En un sentido general, la ciencia en Iberoamérica, como ocurre en los países desarrollados occidentales, es una institución social que goza de un prestigio bastante amplio. Es vista por la sociedad como una forma de darse oportunidades para la vida en general, para el desarrollo de las economías, para la educación, para la información. Es decir, la ciencia es vista como un bien público”, define Polino.
Casualmente, el Estado de la Ciencia es una publicación de la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología -Iberoamericana e Interamericana- (RICYT) en la que Polino participa. “La intención del trabajo es, año a año, describir el escenario científico y mostrar cómo se encuentra la información estadística de Iberoamérica. El estudio es un panorama científico y tecnológico de la región”, describe. Allí, pueden leerse un resumen de las tendencias de las capacidades científico-tecnológicas de los países de América Latina y el Caribe e Iberoamérica, así como una serie de artículos de gran interés sobre temas de ciencia, tecnología e innovación.
En la actualidad, uno de los factores que transita la ciencia argentina es la repatriación de investigadores. Al respecto, Polino opina: “Muchos científicos retornan a producir y, por lo tanto, es una iniciativa loable y correcta desde el punto de vista del aprovechamiento de las capacidades. Si bien el programa de repatriación de investigadores tiene bastante tiempo, en los últimos años tuvo un impulso mayor debido a las condiciones creadas por el Estado. No hay que olvidarse que muchos científicos quieren regresar al país por cuestiones afectivas. Aunque probablemente otros no vuelvan nunca porque se encuentran laboralmente instalados en otros países”.
Sobre los caminos que la ciencia debe transitar postula: “Considero que existe una conciencia clara con respecto a que es necesario que la ciencia tenga más vinculación con el sector productivo y empresarial. La ciencia debería alcanzar mayor injerencia en la producción de bienes y servicios tecnológicos. Es fundamental para el desempeño y la productividad económica del país”.
Por otro lado, el investigador afirma: “La ciencia debe dar más lugar a la solución de problemas de inclusión. Hay muchas políticas públicas en inversión pero aún falta entender los beneficios de explicar la ciencia”. Con respecto a esto, Polino explica que una cuestión que las universidades se han planteado en los últimos tiempos es salir a “vender”. Es decir, dar a conocer qué es lo que hacen, actualizar y fortalecer los vínculos con el sistema productivo. “Existe la necesidad de comunicarse, de comunicar la ciencia”, concluye el experto.
Publicada en www.miclubtecnológico.com.ar
“En un sentido general, la ciencia en Iberoamérica, como ocurre en los países desarrollados occidentales, es una institución social que goza de un prestigio bastante amplio. Es vista por la sociedad como una forma de darse oportunidades para la vida en general, para el desarrollo de las economías, para la educación, para la información. Es decir, la ciencia es vista como un bien público”, define Polino.
Casualmente, el Estado de la Ciencia es una publicación de la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología -Iberoamericana e Interamericana- (RICYT) en la que Polino participa. “La intención del trabajo es, año a año, describir el escenario científico y mostrar cómo se encuentra la información estadística de Iberoamérica. El estudio es un panorama científico y tecnológico de la región”, describe. Allí, pueden leerse un resumen de las tendencias de las capacidades científico-tecnológicas de los países de América Latina y el Caribe e Iberoamérica, así como una serie de artículos de gran interés sobre temas de ciencia, tecnología e innovación.
En la actualidad, uno de los factores que transita la ciencia argentina es la repatriación de investigadores. Al respecto, Polino opina: “Muchos científicos retornan a producir y, por lo tanto, es una iniciativa loable y correcta desde el punto de vista del aprovechamiento de las capacidades. Si bien el programa de repatriación de investigadores tiene bastante tiempo, en los últimos años tuvo un impulso mayor debido a las condiciones creadas por el Estado. No hay que olvidarse que muchos científicos quieren regresar al país por cuestiones afectivas. Aunque probablemente otros no vuelvan nunca porque se encuentran laboralmente instalados en otros países”.
Sobre los caminos que la ciencia debe transitar postula: “Considero que existe una conciencia clara con respecto a que es necesario que la ciencia tenga más vinculación con el sector productivo y empresarial. La ciencia debería alcanzar mayor injerencia en la producción de bienes y servicios tecnológicos. Es fundamental para el desempeño y la productividad económica del país”.
Por otro lado, el investigador afirma: “La ciencia debe dar más lugar a la solución de problemas de inclusión. Hay muchas políticas públicas en inversión pero aún falta entender los beneficios de explicar la ciencia”. Con respecto a esto, Polino explica que una cuestión que las universidades se han planteado en los últimos tiempos es salir a “vender”. Es decir, dar a conocer qué es lo que hacen, actualizar y fortalecer los vínculos con el sistema productivo. “Existe la necesidad de comunicarse, de comunicar la ciencia”, concluye el experto.
Publicada en www.miclubtecnológico.com.ar
Proyecto para prohibir las cirugías en menores de 18 años
Una iniciativa de la diputada nacional Mara Brawer prohíbe las cirugías estéticas en menores de 18 años.
Por M.Mei
Brawer, diputada por la Ciudad de Buenos Aires, encabezó una conferencia de prensa con especialistas que explicaron la necesidad de la iniciativa. No puede considerarse en ninguna familia una liposucción o un implante de mama como regalo de cumpleaños. Cuando el tema hace sufrir al niño o adolescente la frontera es difusa pero los especialistas recomiendan esperar a que la persona cumpla más edad y estar seguros que no es sólo una moda y se respeta el derecho a la salud.El proyecto de ley se denomina de "Restricción de las cirugías estéticas en personas menores de edad".
La norma se refiere a las operaciones de índole estético no incluye a las cirugías reconstructivas, reparadoras y terapéuticas.Así también quedan excluídos los casos en los que la imposibilidad de realizarse una cirugía estética pueda repercutir en la salud y en el desarrollo físico y/o psicosocial del niño o adolescente.
Uno de los disertantes,Juan Carlos Volnovich, especialista en psiquiatría infantil dijo que “la polémica que despertó esta ley refleja como la inclusión o la exclusión social se juega en torno a la proximidad o distancia de un valor estético determinado. Esta ley rompe con la naturalización de las prácticas que conducen a cumplir con un ideal de belleza impuesto y que, en muchos casos, implican que las mujeres se sometan a la mutilación de sus cuerpos” y afirmó que la intención es que los chicos sean tenidos en cuenta como sujetos de derecho y no como objetos de deseo.
Por su parte,el doctor Armando Pomerane, especialista en cirugía plástica, reconstructiva y de quemados explicó: “Se estima que la madurez puberal en la mujer culmina a los 18 años. Para una cirugía estética se requiere del paciente la madurez corporal, además de una profunda reflexión propia y de su círculo familiar”.
Otra de las panelista , la psicóloga y docente Mirta Marina, reflexionó: “La polémica en torno a esta ley puede llevar a una reflexión de la comunidad educativa. La escuela es un lugar para discutir esta ley y sus fundamentos”.
La abogada Marisa Herrera, investigadora del Conicet y especialista en Derecho de Familia afirmó: “Esta norma no viola la patria potestad, porque la ley presume que una persona es capaz para decidir sobre su propio cuerpo a partir de los 18 años”.
Brawer explicó que el objetivo primordial de la ley es garantizar el derecho a la salud a través de la prohibición a menores de edad de realizarse cirugías estéticas que responden a patrones meramente culturales y no son necesarias para su salud física o psíquica.
Por M.Mei
Brawer, diputada por la Ciudad de Buenos Aires, encabezó una conferencia de prensa con especialistas que explicaron la necesidad de la iniciativa. No puede considerarse en ninguna familia una liposucción o un implante de mama como regalo de cumpleaños. Cuando el tema hace sufrir al niño o adolescente la frontera es difusa pero los especialistas recomiendan esperar a que la persona cumpla más edad y estar seguros que no es sólo una moda y se respeta el derecho a la salud.El proyecto de ley se denomina de "Restricción de las cirugías estéticas en personas menores de edad".
La norma se refiere a las operaciones de índole estético no incluye a las cirugías reconstructivas, reparadoras y terapéuticas.Así también quedan excluídos los casos en los que la imposibilidad de realizarse una cirugía estética pueda repercutir en la salud y en el desarrollo físico y/o psicosocial del niño o adolescente.
Uno de los disertantes,Juan Carlos Volnovich, especialista en psiquiatría infantil dijo que “la polémica que despertó esta ley refleja como la inclusión o la exclusión social se juega en torno a la proximidad o distancia de un valor estético determinado. Esta ley rompe con la naturalización de las prácticas que conducen a cumplir con un ideal de belleza impuesto y que, en muchos casos, implican que las mujeres se sometan a la mutilación de sus cuerpos” y afirmó que la intención es que los chicos sean tenidos en cuenta como sujetos de derecho y no como objetos de deseo.
Por su parte,el doctor Armando Pomerane, especialista en cirugía plástica, reconstructiva y de quemados explicó: “Se estima que la madurez puberal en la mujer culmina a los 18 años. Para una cirugía estética se requiere del paciente la madurez corporal, además de una profunda reflexión propia y de su círculo familiar”.
Otra de las panelista , la psicóloga y docente Mirta Marina, reflexionó: “La polémica en torno a esta ley puede llevar a una reflexión de la comunidad educativa. La escuela es un lugar para discutir esta ley y sus fundamentos”.
La abogada Marisa Herrera, investigadora del Conicet y especialista en Derecho de Familia afirmó: “Esta norma no viola la patria potestad, porque la ley presume que una persona es capaz para decidir sobre su propio cuerpo a partir de los 18 años”.
Brawer explicó que el objetivo primordial de la ley es garantizar el derecho a la salud a través de la prohibición a menores de edad de realizarse cirugías estéticas que responden a patrones meramente culturales y no son necesarias para su salud física o psíquica.
Vacunas para toda la familia
Además de todos los cambios que introducen en la vida familiar, el inminente inicio de las clases y la llegada del otoño resultan (o deberían resultar) un recordatorio de una sana costumbre: revisar y completar los esquemas de vacunación.
El Ministerio de Salud de la Nación acaba de instar a los padres de
chicos que ingresan a la primaria a aprovechar estos días para
vacunarlos con las tres inmunizaciones que contempla el calendario: la
Sabin (que protege contra la polio); la triple viral (que previene el
sarampión, la rubéola y las paperas), y la triple bacteriana (que hace
lo mismo con la difteria, el tétanos y la tos convulsa o coqueluche).
Aunque en el imaginario popular varias de estas patologías tienen fama
de inofensivas, lo cierto es que pueden llegar a ser graves o, en
ciertas circunstancias, incluso mortales.
Pero algo que no está tan difundido es que no sólo los chicos están sujetos a un compromiso periódico con las vacunas. El calendario nacional incluye todo un capítulo dedicado a los mayores. Comienza anualmente con la antigripal, pero también abarca inmunizaciones contra la hepatitis, el tétanos, la difteria y otras patologías infecciosas. Es más: este año, con motivo del Mundial de fútbol, también se recomienda que quienes no hayan recibido (o no se acuerden si la recibieron), se apliquen la vacuna contra el sarampión, una enfermedad que desde 2000 no registra casos autóctonos en la Argentina, pero que todavía circula en Brasil y en países europeos (ver aparte).
“El comienzo de clases es un buen momento para chequear que todas las vacunas estén al día -aconsejó recientemente en una reunión con la prensa la doctora Carla Vizzotti, médica infectóloga y coordinadora del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (Pronacei)-. Los chicos son especialmente susceptibles a las enfermedades porque no se lavan las manos con frecuencia, en la escuela entran en contacto con otros chicos y adultos, y pasan muchas horas en ambientes cerrados.”
A más de dos siglos de que, para promover la inmunidad al virus Variola, que había diezmado poblaciones enteras, Edward Jenner realizara la primera vacunación experimental, la prevención de enfermedades por medio de la vacunación es uno de los mayores éxitos de la medicina y una especialidad en sí misma.
En el siglo XVIII, Jenner inoculó en un chico de 8 años muestras de una pústula de la mano de una granjera infectada por el virus de la viruela bovina y así evitó que se contagiara la enfermedad humana, que en esas épocas era mortal. En 1980, la Organización Mundial de la Salud declaró la viruela la primera enfermedad erradicada de la Tierra.
Es precisamente por el éxito de las vacunas infantiles que muchas de las enfermedades que eran un clásico hace algunas décadas prácticamente se borraron de la memoria familiar. Uno de esos casos es precisamente el de la coqueluche o tos convulsa, una de las consideradas “inofensivas”, que sin embargo registró un brote en 2011 y ese año ocasionó la muerte de 76 bebes de menos de seis meses. Con la inmunización de los chicos (que deben recibir un refuerzo al ingreso escolar) y, desde febrero de 2012, de todas las embarazadas (que la reciben en la triple bacteriana acelular a partir de las 20 semanas de gestación), esa situación se revirtió drásticamente.
“La estrategia de vacunar a las embarazadas para que les transfieran los anticuerpos a su bebe permitió reducir, en dos años, el 87% de la mortalidad por coqueluche en lactantes”, detalló Vizzotti.
Otro clásico de la “pretemporada” viral es la vacuna contra la gripe o influenza, que debe aplicarse anualmente porque cada año circula una cepa diferente del virus. El Pronacei ya está recibiendo y distribuyendo en todo el país nueve millones de dosis destinadas a chicos de seis meses a dos años, mayores de 65 y grupos de riesgo de dos años en adelante (es decir, personal del sistema de salud, personas con enfermedades respiratorias crónicas, cardiopatías, diabetes, obesidad mórbida, insuficiencia renal en diálisis o con expectativa de ingreso a diálisis, pacientes inmunocomprometidos, embarazadas en cualquier trimestre, personas en estrecho contacto con pacientes oncohematológicos, o que vivan con bebes prematuros de menos de 1500 gramos).
“La pandemia fue una amenaza que se transformó en oportunidad porque ayudó a difundir la importancia de la vacuna -afirmó Vizzotti-. Cada invierno el 10% de la población se «engripa». Dado que tiene muchos otros reservorios además del ser humano, ni nosotros ni ningún país puede interrumpir la circulación del virus. Lo que buscamos con la vacunación es evitar las complicaciones y disminuir la mortalidad [por complicaciones, como la neumonía] en los grupos de riesgo.”
Éstos deberían vacunarse en las próximas semanas, porque el cuerpo tarda aproximadamente una quincena en adquirir la inmunidad. Luego, la mantiene durante diez meses.
Pero igual que los chicos, adultos de todas las edades deberían consultar con el médico si les corresponde aplicarse alguna vacuna, “no sólo porque están expuestos a adquirir enfermedades infecciosas que pueden prevenirse con una inmunización, sino también porque [en muchos casos] la inmunidad adquirida en la infancia no persiste hasta la adultez”, explicó Vizzotti.
El calendario nacional incluye vacunas para adultos que se encuentran disponibles, son gratuitas y no requieren indicación médica.
Dentro de esta categoría se encuentra la doble bacteriana (para la difteria y el tétanos), que requiere un refuerzo cada 10 años.
La doble viral (para el sarampión y la rubéola) está indicada para las personas de entre 5 y 50 años que no tengan certificadas dos dosis de vacuna y para quienes no recuerden si las recibieron.
Un dato importante es que desde 2012 se indicó la vacunación universal (para todos los habitantes del país) contra la hepatitis B. “Desde enero forma parte del calendario nacional -subrayó Vizzotti-. Deben aplicársela todos los adultos. La Argentina es el primer país de América latina que adopta esta estrategia.”
Para mayores de 65 (y grupos de riesgo que son los mismos que para la gripe), también está disponible la antineumocóccica polisacárida de 23 serotipos, que previene la neumonía y la meningitis.
ADOLESCENTES PROTEGIDAS
Para prevenir el cáncer de cuello de útero, una enfermedad que en nuestro país desarrollan anualmente 4000 mujeres y por la que mueren 1800, las niñas a partir de los once años de edad tienen disponible desde 2011 la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV, según sus siglas en inglés).
Desde que se inició el programa, 725.662 chicas recibieron la vacunación y 399.149 están protegidas con el esquema completo. “Este año comenzamos a vacunar con la cuádruple, que incluye los dos virus que más comúnmente dan cáncer y los dos que dan verrugas genitales”, dice el doctor Eduardo López..
http://www.lanacion.com.ar/1669242-vacunas-ya-no-solo-para-chicos-sino-para-toda-la-familia
Pero algo que no está tan difundido es que no sólo los chicos están sujetos a un compromiso periódico con las vacunas. El calendario nacional incluye todo un capítulo dedicado a los mayores. Comienza anualmente con la antigripal, pero también abarca inmunizaciones contra la hepatitis, el tétanos, la difteria y otras patologías infecciosas. Es más: este año, con motivo del Mundial de fútbol, también se recomienda que quienes no hayan recibido (o no se acuerden si la recibieron), se apliquen la vacuna contra el sarampión, una enfermedad que desde 2000 no registra casos autóctonos en la Argentina, pero que todavía circula en Brasil y en países europeos (ver aparte).
“El comienzo de clases es un buen momento para chequear que todas las vacunas estén al día -aconsejó recientemente en una reunión con la prensa la doctora Carla Vizzotti, médica infectóloga y coordinadora del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (Pronacei)-. Los chicos son especialmente susceptibles a las enfermedades porque no se lavan las manos con frecuencia, en la escuela entran en contacto con otros chicos y adultos, y pasan muchas horas en ambientes cerrados.”
A más de dos siglos de que, para promover la inmunidad al virus Variola, que había diezmado poblaciones enteras, Edward Jenner realizara la primera vacunación experimental, la prevención de enfermedades por medio de la vacunación es uno de los mayores éxitos de la medicina y una especialidad en sí misma.
En el siglo XVIII, Jenner inoculó en un chico de 8 años muestras de una pústula de la mano de una granjera infectada por el virus de la viruela bovina y así evitó que se contagiara la enfermedad humana, que en esas épocas era mortal. En 1980, la Organización Mundial de la Salud declaró la viruela la primera enfermedad erradicada de la Tierra.
Es precisamente por el éxito de las vacunas infantiles que muchas de las enfermedades que eran un clásico hace algunas décadas prácticamente se borraron de la memoria familiar. Uno de esos casos es precisamente el de la coqueluche o tos convulsa, una de las consideradas “inofensivas”, que sin embargo registró un brote en 2011 y ese año ocasionó la muerte de 76 bebes de menos de seis meses. Con la inmunización de los chicos (que deben recibir un refuerzo al ingreso escolar) y, desde febrero de 2012, de todas las embarazadas (que la reciben en la triple bacteriana acelular a partir de las 20 semanas de gestación), esa situación se revirtió drásticamente.
“La estrategia de vacunar a las embarazadas para que les transfieran los anticuerpos a su bebe permitió reducir, en dos años, el 87% de la mortalidad por coqueluche en lactantes”, detalló Vizzotti.
Otro clásico de la “pretemporada” viral es la vacuna contra la gripe o influenza, que debe aplicarse anualmente porque cada año circula una cepa diferente del virus. El Pronacei ya está recibiendo y distribuyendo en todo el país nueve millones de dosis destinadas a chicos de seis meses a dos años, mayores de 65 y grupos de riesgo de dos años en adelante (es decir, personal del sistema de salud, personas con enfermedades respiratorias crónicas, cardiopatías, diabetes, obesidad mórbida, insuficiencia renal en diálisis o con expectativa de ingreso a diálisis, pacientes inmunocomprometidos, embarazadas en cualquier trimestre, personas en estrecho contacto con pacientes oncohematológicos, o que vivan con bebes prematuros de menos de 1500 gramos).
“La pandemia fue una amenaza que se transformó en oportunidad porque ayudó a difundir la importancia de la vacuna -afirmó Vizzotti-. Cada invierno el 10% de la población se «engripa». Dado que tiene muchos otros reservorios además del ser humano, ni nosotros ni ningún país puede interrumpir la circulación del virus. Lo que buscamos con la vacunación es evitar las complicaciones y disminuir la mortalidad [por complicaciones, como la neumonía] en los grupos de riesgo.”
Éstos deberían vacunarse en las próximas semanas, porque el cuerpo tarda aproximadamente una quincena en adquirir la inmunidad. Luego, la mantiene durante diez meses.
Pero igual que los chicos, adultos de todas las edades deberían consultar con el médico si les corresponde aplicarse alguna vacuna, “no sólo porque están expuestos a adquirir enfermedades infecciosas que pueden prevenirse con una inmunización, sino también porque [en muchos casos] la inmunidad adquirida en la infancia no persiste hasta la adultez”, explicó Vizzotti.
El calendario nacional incluye vacunas para adultos que se encuentran disponibles, son gratuitas y no requieren indicación médica.
Dentro de esta categoría se encuentra la doble bacteriana (para la difteria y el tétanos), que requiere un refuerzo cada 10 años.
La doble viral (para el sarampión y la rubéola) está indicada para las personas de entre 5 y 50 años que no tengan certificadas dos dosis de vacuna y para quienes no recuerden si las recibieron.
Un dato importante es que desde 2012 se indicó la vacunación universal (para todos los habitantes del país) contra la hepatitis B. “Desde enero forma parte del calendario nacional -subrayó Vizzotti-. Deben aplicársela todos los adultos. La Argentina es el primer país de América latina que adopta esta estrategia.”
Para mayores de 65 (y grupos de riesgo que son los mismos que para la gripe), también está disponible la antineumocóccica polisacárida de 23 serotipos, que previene la neumonía y la meningitis.
ADOLESCENTES PROTEGIDAS
Para prevenir el cáncer de cuello de útero, una enfermedad que en nuestro país desarrollan anualmente 4000 mujeres y por la que mueren 1800, las niñas a partir de los once años de edad tienen disponible desde 2011 la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV, según sus siglas en inglés).
Desde que se inició el programa, 725.662 chicas recibieron la vacunación y 399.149 están protegidas con el esquema completo. “Este año comenzamos a vacunar con la cuádruple, que incluye los dos virus que más comúnmente dan cáncer y los dos que dan verrugas genitales”, dice el doctor Eduardo López..
http://www.lanacion.com.ar/1669242-vacunas-ya-no-solo-para-chicos-sino-para-toda-la-familia
Por Nora Bär | LA NACION
Miércoles 05 de marzo de 2014
Miércoles 05 de marzo de 2014
viernes, 7 de marzo de 2014
Recomendado:Estoy 99 por ciento seguro... ¿seguro? Por Adrián Paenza
Esta es una historia contada (y escrita) por el mejor difusor de la matemática que hay en el mundo hoy: Keith Devlin. Es algo totalmente menor, pero me gustó que alguien pusiera en evidencia algo que utilizamos con mucha frecuencia y no necesariamente conociendo lo que decimos. Acá va.
Imagine que usted sale de su casa con su hijo adolescente y, cuando llegan a la esquina, se produce el siguiente diálogo:
–¿Apagaste el horno? –pregunta usted.
Su hijo duda un instante... pero al final contesta:
–Estoy 99 por ciento seguro de que sí.
Acá es donde me quiero detener un instante. ¿Qué quiere decir que una persona tenga un 99 por ciento de certeza? ¿Cómo medirla? ¿Qué hacer para confrontarlo con la verdad? Veamos...
Usted podría hacer lo siguiente: se procura una caja (digamos de zapatos, como para fijar las ideas) y adentro pone 100 bolitas. De las 100, hay 99 que son rojas y una es negra. Cuando tiene todo preparado, le propone a su hijo este juego:
–Mirá: meté la mano en la caja (sin mirar). Si sacás una bolita roja, te doy diez pesos. Si sale negra, vos me das diez pesos a mí.
Su hijo lo mira con cara incrédula. Usted no se amilana y sigue.
–Pero tengo otra opción para ofrecerte para que te ganes los diez pesos sin necesidad de arriesgarlo con las bolitas rojas de la caja: entramos de nuevo a casa y nos fijamos si el horno está encendido. Si está apagado, te doy los diez pesos. En cambio, si está encendido, serás vos el que me tiene que dar los diez pesos a mí.
Ahora, la pregunta.
–¿Qué preferís hacer? ¿Meter la mano en la caja o entrar a la cocina y mirar?
Como usted advierte, ahora sí hemos puesto una suerte de “medidor” o “estimador”. Es decir, estamos poniendo un poco más de precisión a la frase “estoy un 99 por ciento seguro de algo”.
Pensémoslo así: si lo que afirmó su hijo fuera una estimación correcta, entonces no debería haber ninguna diferencia entre meter la mano en la caja o entrar en la casa. Las dos situaciones son comparables. Ambas tienen (de acuerdo con lo que él dijo) una probabilidad de un 99 por ciento.
Sin embargo, creo que hay algo que nos sucede a todos: por alguna razón difícil de explicar, uno tiene la sospecha de que el hijo preferiría meter la mano en la caja y no tener que entrar a la cocina y verificar que el horno esté apagado.
De hecho, hay una sola bolita negra: es muy razonable (y esperable) que su hijo no la elija cuando meta la mano.
Pero ahora tengo una pregunta para usted: ¿en qué caso le convendría a su hijo entrar en la casa? O sea, ¿habrá alguna circunstancia que usted pueda imaginar en donde al joven le convenga entrar en la casa antes que jugarse el dinero eligiendo la bolita? Piénselo por un instante.
Respuesta: sólo cuando él esté absolutamente seguro de que apagó el horno. Entonces sí, ¿para qué arriesgar con las bolitas aunque la probabilidad de sacar una negra sea bajísima? Si él está convencidísimo de que apagó el horno, entrar en la cocina es obtener el dinero sin más trámite. Más aún: ésa es la única circunstancia en la que seguro le conviene entrar.
Ahora le propongo que cambiemos un poco las condiciones del problema. Supongamos que en lugar de 99 bolitas rojas y una negra, usted pone 90 bolitas rojas y 10 negras.
Si usted le ofreciera el mismo juego a su hijo y él prefiere meter la mano en la caja, eso significa que él no está tan seguro de que apagó el horno. Más aún: si el número que él eligió antes, el de 99 por ciento fuera cierto, a él le convendría volver a la casa decididamente. Pero si prefiere elegir entre las bolitas, eso significa que “a lo sumo” su nivel de confianza respecto del horno es de un 90 por ciento... ¡o menos!
Como antes, para que le convenga entrar en la casa, su nivel de confianza de que apagó el horno tiene que ser igual o mayor que un 90 por ciento. En cualquier otro caso, le conviene arriesgar con las bolitas.
Y aquí paro. Creo que está claro que uno puede ir aumentando el número de bolitas negras (disminuyendo las rojas) y le va ofreciendo a su hijo ambas alternativas. Mientras él prefiera elegir bolitas, usted sabrá que su nivel de confianza está “acotado” por el número de bolitas negras que queden dentro de la caja.
Sin embargo, hay una única circunstancia en donde a él le conviene siempre arriesgar con las bolitas. ¿Cuál es? ¿Qué caso tendría que darse como para que él prefiera siempre meter la mano en la caja?
Sí, como usted está pensando ahora: el único caso es cuando él este segurísimo de que no apagó el horno. El sabe que si entra en la casa, pierde. En cambio, con las bolitas, por más baja que sea la probabilidad porque el número de bolitas rojas es muy bajo también, al menos tendrá alguna chance. Si él recuerda no haber apagado el horno, entrar en la casa implica una derrota inexorable.
Por eso, supongamos que él tiene alguna duda. La forma de medir esa duda es aceptando que el padre reduzca el número de bolitas rojas. Llegará un momento en donde el número de bolitas rojas es tan pequeño que la probabilidad de sacar una roja será muy baja. Su hijo tendrá que decidir que “ahí sí, en ese punto, le conviene entrar”.
El momento exacto en donde se produce ese cambio es en donde se establece el nivel de confianza.
Si en ese instante en la caja hay (por poner un ejemplo) 30 bolitas rojas, entonces uno puede afirmar que él está 30 por ciento por ciento seguro de que apagó el horno.
No se me escapa que todo esto es un juego y, de hecho, muy menor. Sin embargo, es una forma de cuantificar y hablar con un poco más de cuidado y precisión.
Agenda científica
Finaliza la convocatoria para la presentación de propuestas de cursos sobre células madre
El 15 de marzo será el último día del que dispondrán los postulantes
para la presentación de proyectos para el dictado de cursos en
Argentina vinculados con la difusión del conocimiento acerca de las
células madre y aquellas temáticas relacionadas con el área.
La convocatoria, cuya apertura se realizó el 1º de febrero de 2014, es organizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva a través del Programa Bilateral de Terapia Celular (Probitec), coordinado por la Dirección Nacional de Relaciones Internacionales.
Información: http://www.mincyt.gob.ar/
El Parque de las Ciencias será un espacio verde público orientado a un uso recreativo y lúdico por parte de la población en general, pero con características particulares: se fomentará la práctica de actividades educativas relacionadas con la ciencia y la tecnología. El objetivo central es que se constituya en un elemento icónico de la Ciudad de Buenos Aires, tanto a través de las actividades que allí se realicen como por su atractivo paisaje.
Como requisito excluyente para participar del concurso se requiere ser arquitecto y estar matriculado en el colegio o consejo profesional respectivo de su jurisdicción, y ser socio o matriculado de alguna entidad adherida a la Federación. Los arquitectos con jurisdicción laboral en la Ciudad de Buenos Aires deberán ser además socios activos o vitalicios de la Sociedad Central de Arquitectos. En el caso de equipos interdisciplinarios, los miembros arquitectos titulares deben cumplir con este requisito.
El 4 de abril se publicará el fallo del jurado. El primer premio recibirá $ 180.000 (ciento ochenta mil pesos), el 2º $ 90.000 (noventa mil pesos) y el 3º $ 50.000 (cincuenta mil pesos). También se entregarán menciones honoríficas a criterio del jurado.
Cabe destacar que participarán figuras internacionales como Sheldon Kaplan y Octavio Ramilo. El congreso está orientado principalmente a aquellos pediatras abocados a la investigación que se encuentren interesados en participar activamente presentando sus trabajos de modo libre.
Para obtener más información al respecto, consultar la página oficial de Sadip: http://www.sadip.org.ar/
Publicado en Página 12.
La convocatoria, cuya apertura se realizó el 1º de febrero de 2014, es organizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva a través del Programa Bilateral de Terapia Celular (Probitec), coordinado por la Dirección Nacional de Relaciones Internacionales.
Información: http://www.mincyt.gob.ar/
Concurso Nacional de Ideas
El 20 de marzo a las 20 culmina el plazo para la presentación de propuestas destinadas a la construcción del Parque de las Ciencias en el Polo Científico Tecnológico. El Concurso Nacional de Ideas es una convocatoria que estimula la entrega de proyectos por parte de profesionales de todas las regiones del país. La iniciativa es llevada adelante por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, junto con la Sociedad Central de Arquitectos.El Parque de las Ciencias será un espacio verde público orientado a un uso recreativo y lúdico por parte de la población en general, pero con características particulares: se fomentará la práctica de actividades educativas relacionadas con la ciencia y la tecnología. El objetivo central es que se constituya en un elemento icónico de la Ciudad de Buenos Aires, tanto a través de las actividades que allí se realicen como por su atractivo paisaje.
Como requisito excluyente para participar del concurso se requiere ser arquitecto y estar matriculado en el colegio o consejo profesional respectivo de su jurisdicción, y ser socio o matriculado de alguna entidad adherida a la Federación. Los arquitectos con jurisdicción laboral en la Ciudad de Buenos Aires deberán ser además socios activos o vitalicios de la Sociedad Central de Arquitectos. En el caso de equipos interdisciplinarios, los miembros arquitectos titulares deben cumplir con este requisito.
El 4 de abril se publicará el fallo del jurado. El primer premio recibirá $ 180.000 (ciento ochenta mil pesos), el 2º $ 90.000 (noventa mil pesos) y el 3º $ 50.000 (cincuenta mil pesos). También se entregarán menciones honoríficas a criterio del jurado.
IV Congreso Internacional de Infectología Pediátrica y Vacunas 2014
La Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (Sadip) organiza el IV Congreso Internacional de Infectología Pediátrica y Vacunas bajo el lema “Nuevos y viejos desafíos en 2014”. El evento se realizará en la Ciudad de Buenos Aires, Centro de Convenciones Palais Rouge, los días 27 y 28 de marzo de 2014.Cabe destacar que participarán figuras internacionales como Sheldon Kaplan y Octavio Ramilo. El congreso está orientado principalmente a aquellos pediatras abocados a la investigación que se encuentren interesados en participar activamente presentando sus trabajos de modo libre.
Para obtener más información al respecto, consultar la página oficial de Sadip: http://www.sadip.org.ar/
Publicado en Página 12.
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