Investigadores del Instituto Leloir estudian las características que
adquiere nuestra fisiología en las distintas horas del día, de acuerdo
al comportamiento de un tipo de neuronas. Un mal funcionamiento del
reloj biológico, puede afectar el sueño y favorecer la aparición de
problemas metabólicos.Por Mariana Mei publicada en www.miclubtecnologico.com.ar
“Hace unos años que estudiamos las neuronas circadianas, que son las que poseen un reloj en su interior, y descubrimos que estas neuronas cambian su estructura a lo largo del día. En su momento, este descubrimiento causó gran sensación porque creíamos que el cerebro de los adultos era más o menos estable. Sin embargo, nuestro trabajo más reciente demuestra que estas neuronas, por esos cambios estructurales que experimentan a diario, se contactan con otras neuronas, lo que sugiere que hay un grado de plasticidad en el cerebro totalmente inesperado”, afirmó la doctora en Ciencias Biológicas Fernanda Ceriani, jefa del Laboratorio de Genética del Comportamiento del Instituto Leloir y referente de la investigación.
Actualmente, el equipo de trabajo está compuesto por diez investigadores que estudian cómo es, qué forma tiene y qué proteínas conforman el reloj biológico. Puntualmente, trabajan con moscas como modelo de investigación, ya que su reloj biológico tiene una forma muy parecida al de los humanos: son activas de día y descansan de noche.
El reloj biológico se encuentra en todas las especies: lo tienen desde las bacterias hasta los seres humanos. En las plantas, por ejemplo, este determina cuándo florecen o el rendimiento de las cosechas. “La vida de la gente está reglada por este reloj. Es el que determina cuándo uno se despierta voluntariamente por las mañanas, el que te hace estar más despabilado para aprender cosas nuevas en distintos momentos del día o el que te hace tener más fuerza en determinado momento del día”, detalló la científica.
Las disfunciones del reloj biológico afectan directamente a nuestra vida cotidiana. “La gente que trabaja en horarios nocturnos –precisó la doctora Ceriani- sabe que su metabolismo cambia y que tiene predisposición a ciertas enfermedades. Los pilotos y azafatas, por ejemplo, están todo el tiempo jugando con su reloj, lo obligan a resincronizarse y eso tiene un impacto sobre su salud”.
“El fenómeno que estudiamos y el modelo genético que nos permite abordar de manera precisa las preguntas que queremos contestar, tiene que ver con la vida de todos cotidianamente. Ahora nos interesa entender qué significa para las otras neuronas conectarse con las circadianas, qué información les aportan y en qué tipo de fenómenos se involucran. Se trata de abrir una puerta para encontrarnos con intrincados túneles para seguir aprendiendo. Así sucede cuando se tratan a los problemas biológicos en la investigación”, sostuvo Ceriani.
Sobre los próximos desafíos que enfrentará el equipo de trabajo, planteó: “Nos interesa saber cómo el reloj del cerebro controla distintos aspectos de la fisiología, del comportamiento y del metabolismo de los organismos. También, entender cómo esto va cambiando a medida que los organismos envejecen. Sabemos muy poco de cómo cambia la relación entre el cerebro y el resto de la fisiología. Se sabe que el reloj biológico, que controla ciclos de sueño y vigilia, se modifica en los ancianos. Es interesante entender porqué podría estar pasando esto para saber si hay alguna intervención que valga la pena intentar”.
“Mucho de lo que sabemos hoy sobre el reloj biológico –apuntó la investigadora- lo sabemos a partir de trabajos en animales pequeños, de experimentación. Seguramente, pronto habrá médicos interesados en llevar estos conceptos a la clínica. Hoy la gente va a los consultorios y los médicos le dicen que hay que tomarse una pastilla en determinado horario o que se haga el análisis de sangre en una hora exacta para medir el nivel de determinada hormona. Saben que la efectividad de los medicamentos no es la misma en cualquier momento del día. Ojala más médicos presten atención a la cronobiología”, deseó la investigadora.
Asimismo, aconsejó que para mantener un reloj biológico sano “tener una buena higiene del sueño es fundamental. Nos gusta mirar televisión a la noche o pensar que podemos dormir tres horas y funcionar. La mala noticia es que el cerebro no funciona igual cuando uno lo priva del sueño y tampoco lo hace el metabolismo. La gente que tiende a tener vidas más desordenadas, termina teniendo cuestiones metabólicas. Hay que prestarle atención al sueño”, recomendó Ceriani.