martes, 6 de septiembre de 2011

La porteñidad intenta resistir

Mariana Mei

Hay lugares que contienen mucho más que objetos y anécdotas, hay espacios que guardan en sí mismos la esencia de su entorno .Tal es el caso de la Confitería Richmond, uno de los refugios más propios de la ciudad de Buenos Aires que acaba de cerrar sus puertas y con ellas un poco de historia. “Hace años, Florida era la calle de los desfiles del público que se mostraba. Era el lugar para tomar el té, el lugar de las reuniones literarias de Borges, Macedonio Fernández, Conrado Nalé Roxlo”, contó el historiador Daniel Balmaceda ante los rumores de cierre que en estos días se hizo efectivo.

La confitería convocó a diversos políticos, se usó como escenario para filmar la película “La historia oficial”, ganadora de un Oscar, y estaba incluida en páginas turísticas de todo el mundo. En una de ellas, aún figura aún como un lugar de “estilo tradicional británico en un edificio histórico o punto de referencia”. La principal recomendación era el té, en particular el té de hojas sueltas. Richmond fue fundada en 1917, cuenta con dos pisos y unos 1500 metros cuadrados de superficie. El arquitecto belga Julio Dormal, encargado de la última etapa de la construcción del Teatro Colón fue el encargado de diseñarla y construirla. El edificio cuenta con Protección Patrimonial Cautelar por las Leyes N° 2548 y sus modificatorias 3056 y 3680.Balmaceda reflexionó “Siempre la preservación del patrimonio vale la pena. Dentro de 50 años se van a lamentar de la pérdida de un valor arquitectónico tan notable y tan bien protegido hasta ahora” y seguramente así será.
El 11 de agosto la Legislatura mediante la sanción de un proyecto de ley consensuado entre los distintos bloques parlamentarios, declaró a la Confitería Richmond como bien integrante del patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires. La Confitería ubicada en la calle Florida 468/466 fue protegida por sus características históricas, arquitectónicas, artísticas y urbanísticas. La decisión se enmarca en los términos del artículo 4 de la Ley 1227 ante la información que da cuenta de la posible pérdida de otro de los bares y confiterías históricas y notables de la Ciudad. Además, el cuerpo parlamentario votó colocar en el frente del local una placa de mármol que destacará su condición de bien del patrimonio cultural "Por su valor simbólico e identitario en la Ciudad de Bueno s Aires".
Luego de esa sesión, la diputada Gabriela Alegre de Encuentro Popular para la Victoria relató “Es un lugar absolutamente emblemático cuando uno estudia la historia cultural de la Ciudad sabemos que por allí han pasado escritores como Borges ,Girondo y muchos otros .Además es un lugar de paso permanente, cuando viene alguien de visita del extranjero uno lo lleva a conocer la Richmond, entre otros lugares históricos.
Además de su valor arquitectónico e histórico para muchos de nosotros tiene un valor afectivo ¨.Alegre aseveró “El edificio no se puede derrumbar, no puede cambiarse su fachada y tampoco su uso. Creo que el Ejecutivo va a acompañar esto, resta que lo apruebe .Finalmente creo que se dieron cuenta que deben acompañar este proyecto. Pero si va a restringirse su uso, el Ejecutivo debe dar algún incentivo porque no todos lo bares notables son la Richmond o el Tortoni , algunos están en lugares muy diferentes de la ciudad lugares que no son tan visitados y necesitan un incentivo. Creo que está bien que en estos casos las Legislatura funcione con celeridad porque el resguardo del patrimonio cultural e histórico está explícito en la Constitución” reflexionó Alegre.
Consultada sobre los diferentes proyectos presentados en la sesión y en que variaba cada uno la Diputada afirmó. “tenían alguna duda en declarar sitio histórico este lugar aplicando la ley 1227, finalmente creo que todos se dieron cuenta la herramienta que tenemos. Este es un proyecto que debe ser estudiado con un poco más de tiempo porque si se va a ser uso para siempre como bar hay que apoyar ese uso”.

El proyecto fue consensuado con el bloque PRO en base a iniciativas presentadas por la diputada María José Lubertino y el diputado Raúl Puy , presidente de la comisión parlamentaria de cultura; y por la diputada Gabriela Alegre y sus pares Juan Cabandié y Eduardo Epzsteyn .
La Ley 1227 constituye el marco legal para la investigación, preservación, salvaguarda, protección, restauración, promoción, acrecentamiento y transmisión a las generaciones futuras del Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires y las leyes específicas que sanciona la Legislatura referidas a esta temática, deberán ajustarse a esta norma.

Luego de la sesión del 11 de agosto, la diputada María José Lubertino(Encuentro Popular para la Victoria) declaró ”Hemos trabajado con la gente de 54 bares notables y con integrantes de la asociación ¨ basta de demoler¨. Mi proyecto planteó que se apruebe en la categoría de sitio histórico, objetos y colecciones y objetos intangibles y se aprobó sólo como sitio histórico. Entendemos que la ley 35 de 1998 debe aplicarse, esta dice que se debe integrar una comisión para la protección de sitios históricos y bares notables entre el poder ejecutivo, el poder legislativo y las empresas. Sabemos que es necesario algún tipo de acompañamiento a estos lugares”
“El bar se puede vender pero estamos agregando que cualquier modificación debe ser aprobada por el Gobierno de la Ciudad no nos extrañaría que se haga sin aprobación como paso con el teatro Opera City que cambió su nombre sin dar aviso. Nosotros no decimos que no se puede vender, estamos protegiendo el uso y diciendo que si hay un cambio debe ser aprobado por el Gobierno de la Ciudad. ¨ Queremos proteger a estos lugares que hacen a nuestra porteñidad. Creemos que el Gobierno de la Ciudad debe acompañar para que el lugar siga siendo rentable. Además del reconocimiento que son bares notables , debe haber algún tipo de impulso comercial para ayudar a la rentabilidad como puede ser en publicidad , o añadirlo como circuito turístico” continúo Lubertino.

Ni el tiro del final te va a salir

El 16 de agosto cerró sus puertas y los trabajadores de la emblemática cafetería Richmond tomaron el local y se mantuvieron en asamblea permanente en protesta por la drástica medida. El Sindicato de Gastronómicos los acompañó y presentó un amparo por lo acontecido en el lugar.
Hasta el sábado anterior la actividad en el café se había desarrollado normalmente. Pero ese lunes cuando los empleados quisieron ingresar el lugar estaba cerrado y al intentar retirar sus pertenencias, la sorpresa fue doble. "Vinimos a sacar las pertenencias de los muchachos y se encontraron con los casilleros violentados. Los cofres tenían ropa, plata, documentación y eso no ya no existe más", denunció Sergio Parla, miembro de la comisión directiva del sindicato, seccional Capital Federal. La Legislatura porteña había declarado sitio de interés histórico a la confitería Richmond luego de que se conociera la posibilidad del cierre . Ahora, el histórico café, tiene los vidrios pintados de blanco y con pintadas en contra del cierre que impiden ver hacia el interior. Desaparecieron las sillas y mesas; sólo queda una montaña de basura amontonada en la puerta. La cocina aún tiene el mobiliario de metal, pero hay botellas desparramadas por el piso, restos de comida y mucha suciedad. El lugar esta vigilado por la policía.


En respuesta al cierre , los legisladores porteños Gabriela Alegre y Juan Cabandié presentaron un pedido de informes en el Parlamento local a fin de que el Ejecutivo de la Ciudad detalle cuál será el futuro del local de la histórica Confitería “Richmond”, cuyos empleados mantenían ocupado el inmueble sobre la peatonal Florida ante el cierre del comercio.

Ambos diputados del Encuentro Popular para la Victoria pidieron a la administración porteña que informe “si se recibieron pedidos de obras en el local, de ser así si se autorizó algún tipo de refacción o reforma del edificio o si se recibió algún pedido para cambiarle el uso al local”.

Por su parte, los diputados porteños de la UCR, Rubén Campos y Claudio Presman, ingresaron un proyecto de ley para determinar “a futuro que la parcela que ocupa la Richmond, conserve como uso exclusivo de Confitería-Bar-Restaurant", con el propósito de “salvaguardar” al emblemático café, explicaron.

Esta iniciativa permite que el local gastronómico“no pueda desarrollarse otra actividad que la propuesta y esta es una forma de resguardar el uso del local como vino desarrollándose hasta el momento”.

"Esta alternativa debió ser abordada por el poder Ejecutivo, quien en cambio menospreció la memoria colectiva de los vecinos porteños", reclamó Campos y agregó que "también depende de las posturas de los distintos bloques políticos para poder plasmar nuestro proyecto".


Uno de los 60 Bares Notables porteños, cerró para cambiar de destino comercial. En tanto, la Ley 2.548 sólo obligará a los nuevos dueños, a mantener la fachada intacta.


Los nuevos dueños pagaron la suma de nueve millones de dólares, y sólo serán obligados a mantener la fachada intacta.
Los licenciatarios se mostraron dispuestos a respetar los términos de la ley, por lo cual sólo deben concurrir a la Dirección General de Interpretación Urbanística
su inclusión en esta norma sólo obliga a que se deban conseguir Permisos de Obra en el caso de encarar obras para “limpiar o pintar fachadas; ejecutar o cambiar revestimientos, revoques exteriores o trabajos similares; cambiar el material de cubierta de techos; instalar vitrinas y toldos sobre la fachada en la vía pública”. Nada obliga a los propietarios a mantener el rubro para el que estuvo destinado originalmente el local, ni a preservar la historia ni a resguardar el mobiliario tradicional que distinguió al comercio.
Un asiduo concurrente de la confitería, Miguel Astudillo, presentó el 17 de agosto último un amparo que quedó radicado en el Juzgado Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad Nº 11, que está a cargo de Fernando Juan Lima. Este, a su vez, le envió un oficio a la jueza Elena Liberatori, para que le facilite las actuaciones de una acción similar que había iniciado dos días después la legisladora porteña María José Lubertino .Esta manifestó que con su accionar “se busca impedir, en forma urgente y expedita un nuevo golpe al patrimonio cultural de la Ciudad, por nuestro bien y el de las generaciones futuras”.

Habría que reflexionar sobre la eficacia de las leyes de protección cultural y también sobre la preeminencia del poder económico sobre el patrimonio cultural colectivo. Si no hay buena voluntad de los empresarios o alguien interesado en comprar el Fondo de Comercio, Richmond cerrará y su aporte a la identidad ciudadana estará perdido.
Hasta ahora, el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi sólo manifestó su disposición a apelar a la buena voluntad de los empresarios que intervinieron en la transacción.
En los salones del mítico establecimiento se reunía la clase alta de Buenos Aires y los integrantes del Grupo Florida, que rivalizaban con sus colegas del Grupo Boedo en un enfrentamiento que en realidad surgió antes del imaginario que de la realidad.
Los floridanos, cuyos integrantes eran Leopoldo Marechal, quien creó el realismo mágico –reconocido esto por el propio Gabriel García Márquez– cuando publicó su libro Adán Buenosayres; Jorge Luis Borges; Héctor Pedro Blomberg; Conrado Nalé Roxlo; Horacio Rega Molina; el gran poeta Oliverio Girondo; Ricardo Molinari; Francisco Luis Bernárdez; Raúl González Tuñón; Eduardo González Lanuza, y Ricardo Güiraldes, que oficiaba como mentor del grupo.

Horacio Quiroga, Eduardo Mallea y Baldomero Fernández Moreno también hicieron suya a la confitería que hoy espera una segunda oportunidad.


El diputado Rubén Campos (UCR) explicó cuál es la situación de la Richmond.

“La realidad es que la Richmond está considerada por la Legislatura dentro de la ley de bares notables, protección cultural dada por otra normativa y la protección edilicia por la catalogación por el proyecto Catedral al norte” afirmó Campos.
“El propietario aparentemente transfirió el inmueble a otro dueño que va a desarrollar otra actividad permitida en el distrito. Si bien eso es legal la ciudad tuvo poco apego en la preservación del lugar como café o confitería y poco apego en respetar la categorización de bar notable” continúo el diputado del bloque radical.

¨ En apuro, la Legislatura sancionó una ley que declara a la confitería sitio histórico pero esta norma no alcanza ni para mantener el rubro ni para que continúe la Richmond. Nosotros , desde la bancada radical ,presentamos un proyecto de ley para que la unidad funcional 1 donde funciona la Richmond mantenga el uso de bar confitería Richmond ya que el establecimiento cuenta con 8 pisos. Después de esto, lo que continúe va a ser una voluntad política de los bloques en apoyarlo o no esta iniciativa. Hay que tratar de conservar ese uso único y la voluntad de ver qué se puede hacer para que siga funcionando. Considero que el Ejecutivo debía haber intentado llegar a un acuerdo urbanístico con los propietarios actuales o pasados de la Richmond” continúo Campos.
Consultado sobre el desmantelamiento de las instalaciones de la Confitería que llevaron adelante los propietarios hace dos semanas, Campos afirmó “Se hizo un vaciamiento de todas las pertenencias el cual no viola ninguna normativa, no está penado porque no estaba protegido como confitería bar y ellos son los propietarios. De cualquier manera saben que están en falta porque lo hicieron por la noche y rápidamente. Nosotros no queremos afectar la propiedad privada pero cuando el interés general supera al interés sectario es necesario que intervenga el Estado para salvaguardar estos lugares que a la ciudad le quedan muy bien”.

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