sábado, 22 de febrero de 2014

Entrevista al biólogo Alberto Kornblith:¨ La ciencia argentina vive su mejor momento¨


Así lo siente el biólogo molecular y divulgador Alberto Kornblith. Considerado “el Messi de la ciencia”, recientemente recibió el Premio Konex de Brillante como la figura más destacada de la década en las Ciencias y Tecnologías de la Argentina, distinción que compartió con el científico Juan Martín Maldacena. En esta nota que MI Club Tecnológico acerca a sus lectores, Kornblith habla de su trabajo como docente, su nuevo libro y la clonación, entre otras cuestiones.
Por María Laura Morales y Mariana Mei


Kornblihtt-laboAlberto Kornblith no es una cara famosa ni, como se denomina hace algunos años, una figura mediática. Sin embargo, en el ámbito académico es reconocido como una gran personalidad de la ciencia argentina. Es Doctor en Ciencias Químicas y Licenciado en Ciencias Biológicas, se desempeña como investigador del CONICET y es docente universitario en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Dar a conocer la ciencia es uno de los propósitos en la carrera de este científico, ya que está convencido de que la ciencia debe ser difundida y explicada para que sirva a la sociedad. De eso se trata, justamente, su nuevo libro La humanidad del Genoma. ADN, política y sociedad.

En con la conducción de María Laura Morales y Mariana Mei), Kornblith explicó que “había escrito una serie de artículos de divulgación que explican la relación de la biología, la genética y la sociedad y una editorial me ofreció hacer un libro para la colección Ciencia que ladra. La obra es una colección de artículos que desmitifican lo que la mayor parte de la gente cree sobre el inmenso poder de los genes”, relata el científico.

“Si bien los genes son muy importantes en los seres humanos, la cultura y la sociedad tienen que ver  mucho con las características que tienen los seres humanos”, consideró el autor. El texto aborda la genética, la no existencia de razas, la clonación y los alimentos genéticamente modificados. Según afirmó el científico, el libro ahonda en cuestiones que influyen en la biología pero también en nuestra cultura, sociedad y economía.

Otra de sus pasiones es la enseñanza. Sin embargo, las diferencias que existen entre la docencia y la escritura de un libro son muchas para él: “En el aula hay mucha adrenalina, me apasiona dar clases. Es fantástico cuando uno puede transmitir a través de una explicación conocimientos de biología y biología molecular. Particularmente cuando el alumno pasa de no entender a entender, cuando comprendió algo que era difícil de comprender”. Detalló: “En el momento de comprender, hay en el alumno una sonrisa muy particular que para el docente es reconfortante. En tanto, el libro es similar a un soliloquio porque en el momento en que uno entiende lo que lee está solo. Sin embargo, también es gratificante cuando se llega a explicar un concepto difícil”, definió el prestigioso biólogo.

Ante la pregunta sobre la clonación y sus posibles alcances, Kornblith explicó: “Lo que se llama clonación por transferencia nuclear se practica rutinariamente en animales. Consiste en tomar el óvulo destruirle su propio núcleo, una  estructura que tiene todas las células donde está el ADN y transferirle otro núcleo de un animal de una especie adulta. Esto se llama clonación por transferencia nuclear. Esa clonación no fue llevada a cabo en humanos porque los comités de ética de todo el mundo consideran que esa técnica no debe llevarse adelante. No hay necesidad de clonar humanos como técnica de fertilización asistida”. Además, aseguró que se conoce que esta técnica es biológicamente insegura: Un porcentaje no despreciable de óvulos a los cuales se le trasfieren un núcleo gestan embriones con malformaciones, lo que lo convierte en un obstáculo inmenso para pretender practicarlo en humanos.

No obstante, Kornblith aclaró: “Hay quienes se oponen a la clonación con algunas premisas que creo incorrectas como por ejemplo pensar que si se clonaran humanos los individuos que surgieran serían iguales. Esto no es así porque dos individuos que tienen los mismos genes no tienen que tener los mismos gustos, ni las mismas ideas ni destinos iguales porque la cultura  y la sociedad influyen en cada ser humano. Lo vemos con los gemelos. A pesar de la uniformidad de su ambiente y que pasaron nueve meses en el mismo útero, nacieron el mismo día e incluso, muchas veces, van a la misma escuela, no son iguales”. Agregó: “La fantasía de la fotocopia no es real. Eso sería decir que existe determinismo genético y no es así”.

Mirada de ciencia
Con respecto a su visión de la ciencia argentina hoy, el investigador postuló que la experiencia que tiene de haberse formado, haber realizado su tesis doctoral y toda su carrera científica en Argentina le hacen ver que la ciencia está viviendo su mejor momento. “Existe un programa de construcción de edificios bastante importante. La institución en la que trabajo está construyendo un lugar que va a albergar a mas de 200 personas. En ese sentido es fantástico pero, por supuesto, que creo que hay más cosas para hacer, por ejemplo, invertir más. Algunos sectores privados deberían invertir en ciencia y no solo dejar que lo haga el Estado”. Concluyó: “Considero que los sectores privados deberían apostar e invertir más en ciencia porque vale la pena”.

Acerca de la intuición en el ámbito de la ciencia, Kornblith sostuvo: “Muchas personas que no practican la ciencia piensan que el razonamiento es intuitivo. Es decir que la ciencia tiene que ver con aquel pensamiento que está basado en el sentido común. Pero no es así, lo fascinante de la investigación es que durante la investigación surgen nuevas hipótesis y hallazgos que no habían sido pensados antes. A esto me refiero cuando digo que la ciencia no es intuitiva. Muchos de los hallazgos científicos rompen preconcepciones e ideas previas basadas en lo que podríamos llamar la intuición”.

Kornblith intenta ser claro en cada una de sus palabras y sostiene que toma a la docencia universitaria como una militancia social, que también tiene que ver con sus convicciones políticas. Manifiesta que los científicos tienen el deber de ayudar a la sociedad a entender problemas vinculados a la ciencia y la tecnología. Echar luz a cuestiones relacionadas con la vida cotidiana y con las decisiones políticas. Una mirada que no se encierra en el laboratorio y que intenta ayudar en el entendimiento de algunos temas que le importan a la sociedad.




Publicada en www.miclubtecnologico.com.ar

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