Es un equipo que registra la “historia térmica” de las muestras durante el congelamiento y descongelamiento.
7540
personas se encuentran actualmente registradas en lista de espera del
INCUCAI, rogando a que aparezca un órgano para poder seguir viviendo. Y
en ellas se abre ahora una nueva esperanza, ya que especialistas del
Centro Binacional (Argentina-Italia) de Investigaciones en Criobiología
Clínica y Aplicada (CAIC), de Rosario, han logrado desarrollar un
dispositivo que registra los cambios de temperatura de las muestras, lo
que podría mejorar la conservación de órganos para trasplante.
Luego de que la persona muere y los médicos determinan cuáles son los órganos y/o tejidos aptos para trasplante, estos son sometidos a un proceso de congelamiento y descongelamiento ultrarrápido o “vitrificación”, donde un tejido o célula es enfriado en segundos desde la temperatura ambiente a -196 grados centígrados.
Justamente, el equipo desarrollado en el CAIC registra la “historia térmica” durante este proceso, donde los cambios de temperatura pueden darse a una velocidad aproximada de 100.000ºC por minuto. De esta manera, es posible determinar paso a paso los fenómenos físicos y químicos que se suceden en las diferentes fases, así como monitorear el fenómeno de descongelamiento.
Los datos de temperatura, registrados mediante un sensor, son almacenados en un osciloscopio (instrumento de medición electrónico) y procesados por un software en una notebook.
Según sus creadores, además de su posible futura utilización clínica para mejorar la conservación de células, órganos y tejidos, el nuevo dispositivo podría ayudar a interpretar fenómenos que ocurren en modelos experimentales.
Publicada en Mi club tecnológico.
Luego de que la persona muere y los médicos determinan cuáles son los órganos y/o tejidos aptos para trasplante, estos son sometidos a un proceso de congelamiento y descongelamiento ultrarrápido o “vitrificación”, donde un tejido o célula es enfriado en segundos desde la temperatura ambiente a -196 grados centígrados.
Justamente, el equipo desarrollado en el CAIC registra la “historia térmica” durante este proceso, donde los cambios de temperatura pueden darse a una velocidad aproximada de 100.000ºC por minuto. De esta manera, es posible determinar paso a paso los fenómenos físicos y químicos que se suceden en las diferentes fases, así como monitorear el fenómeno de descongelamiento.
Los datos de temperatura, registrados mediante un sensor, son almacenados en un osciloscopio (instrumento de medición electrónico) y procesados por un software en una notebook.
Según sus creadores, además de su posible futura utilización clínica para mejorar la conservación de células, órganos y tejidos, el nuevo dispositivo podría ayudar a interpretar fenómenos que ocurren en modelos experimentales.
Publicada en Mi club tecnológico.
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