sábado, 19 de abril de 2014

Historia : Julio Verne se rodeó de ciencia para crear su universo futurista


El maestro de la ciencia ficción se anticipó a inventos como el submarino o las naves espaciales.


Julio  Verne  (1828-1905), además de su talento literario y una gran imaginación, casi calenturienta, se rodeó de ingenieros y científicos para crear artefactos que con el paso del tiempo se hicieron realidad.
 
A diferencia de H.G. Wells, con quien no le gustaba que le comparasen, Verne dedicaba largas horas a la lectura, como él mismo explica en una entrevista concedida a Robert H. Sherard en 1894: "Puedo decirle que nunca he estudiado ciencias, aunque gracias a mi hábito de leer he podido adquirir conocimientos que me han sido útiles. Soy un gran lector y cada ocasión que leo lo hago con un lápiz en la mano. Siempre llevo un cuaderno conmigo e inmediatamente apunto algo que me interese o que pueda ser de posible uso en mis libros. Para darle una idea de mis lecturas, vengo aquí, la Sociedad Industrial de Amiens, todos los días después de almuerzo y de inmediato me dispongo a trabajar y leo de principio a fin hasta 15 publicaciones distintas, siempre las mismas, y puedo asegurarle que son muy pocos los artículos que escapan a mi atención. Cuando veo algo de interés lo anoto. Leo muchas publicaciones, como Revue Bleue, Revue Rose, Revue des deux mondes, Cosmos, La nature de Tissandier y L’astronomie de Flammarion. También leo los boletines de las sociedades científicas, sobre todo aquellos de la Sociedad Geográfica. Debo significar que la geografía es mi pasión y mi tema de estudio”, publica el diario español ABC.
 La cualidad de Verne

Verne marcó un antes y un después en la literatura científica de ficción, porque aunó el rigor científico con un estilo ameno que atrapa aún hoy al lector.
Además, lo que escribió en sus más de 60 novelas sirvió como inspiración a científicos, inventores y exploradores.

Figuran entre ellos William Beebe, creador y piloto de la primera batisfera; el almirante Richard Byrd, explorador pionero de la Antártida; el primer astronauta, Yuri Gagarin, y Neil Armstrong, primer ser humano en pisar la Luna, explicaban Arthur B. Evans y Ron Miller en un artículo publicado en Investigación y Ciencia en 1997.
Evans, además de admirador del escritor galo, era entonces editor de la revista Science-Fiction Studies. Y Miller, dibujante profesional especializado en temas científicos.
Asimismo, el genial escritor soñó con trenes de alta velocidad, rascacielos de cristal y acero, centros comerciales, automóviles propulsados por gas, calculadoras, faxes y una red mundial de comunicaciones que hoy conocemos como internet.
Así imaginaba Verne el París de 1960, como quedó constancia en un manuscrito terminado en 1863 y que descubrió su tataranieto en 1898 encerrado en un cofre con candado.
"París en el siglo veinte”, como lo tituló el escritor galo, fue publicado en 1994. Esta obra, rechazada por su editor habitual por considerarla pesimista, es la clave para entender su capacidad de predicción. Todo un genio.
Tierra a la Luna 
Hecho En 1969, Neil Armstrong pisó la Luna: "Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”.
Predicción  Julio Verne acertó muchos detalles de ese histórico viaje a nuestro satélite un siglo antes, en 1865. Basó su relato en los avances científicos de aquella época.
   Imaginación Sitúa el lugar de lanzamiento cerca de Cabo Cañaveral, en Florida. Su nave espacial alcanza la velocidad necesaria para vencer el campo gravitatorio terrestre. Describe los efectos de la falta de gravedad y el amerizaje en aguas del Pacífico, "en un punto que dista sólo tres millas (unos cinco kilómetros)  del lugar donde se posó el  mítico Apolo XI.
  Crédito: Página siete.

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