La doctora María Teresa Dova explica los últimos descubrimientos en base a la “Máquina de Dios”, su labor junto a otros investigadores y la importancia de las aplicaciones de los nuevos hallazgos.
El sistema de aceleradores del CERN está ubicado en un predio instalado cerca de la ciudad de Ginebra, en la frontera entre Francia y Suiza.
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Por Mariana Mei
La llamada “Máquina de Dios” es quizás el experimento científico más ambicioso que haya emprendido jamás el hombre. Este Gran Colisionador de Hadrones intenta recrear, ni más ni menos, que los primeros instantes luego del Big Bang. Y en este ambicioso proyecto participa un grupo de argentinos dirigido por María Teresa Dova, doctora en Física de la Universidad Nacional de La Plata e investigadora del CONICET.
Por Mariana Mei
La llamada “Máquina de Dios” es quizás el experimento científico más ambicioso que haya emprendido jamás el hombre. Este Gran Colisionador de Hadrones intenta recrear, ni más ni menos, que los primeros instantes luego del Big Bang. Y en este ambicioso proyecto participa un grupo de argentinos dirigido por María Teresa Dova, doctora en Física de la Universidad Nacional de La Plata e investigadora del CONICET.
“El acelerador tiene una vida de 20 años por tal motivo seguimos trabajando. En este momento, se encuentra en una parada técnica para arrancar en febrero de 2015 con doble potencia y doble energía”, afirmó la científica.
Dova aseguró que este es un “momento fantástico” para los físicos de altas energías debido al descubrimiento de una nueva partícula: el bosón de Higgs. Pero es necesario seguir investigando. “La buscamos por muchos años y finalmente fue hallada. Ahora, debemos estudiar sus propiedades y hacer que en el futuro sea posible conocerla tanto como hoy conocemos al electrón o al protón. Este acelerador que hemos desarrollado consigue energías que nunca han sido alcanzadas por el hombre y por eso se manifestó esta nueva partícula en esa nueva región de energía”, explicó.
Dova aseguró que, desde el punto de vista tecnológico, el descubrimiento fue “un desafío enorme” y que por cuestiones como estas es que los físicos tienen una tarea apasionante.
Con respecto a su trabajo en el Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), el laboratorio donde se desarrolló “La máquina de Dios”, Dova afirmó: “Es un lugar que se caracteriza por la unidad. No hay países poderosos, credos ni diferencias entre científicos. Todos contribuimos y aportamos en la misma medida”.
Además agregó: “Es un ambiente de trabajo fantástico. Somos miles y es un orgullo que científicos argentinos formemos parte del equipo de trabajo. La única motivación es el avance científico porque estamos convencidos que implica un retorno a la sociedad”, agregó.
Por otra parte, Dova aseguró que aún se está trabajando para descubrir el funcionamiento y las posibles aplicaciones prácticas del bosón de Higgs y sostuvo que “lo importante son los derivados de la física que tienen un impacto inmediato en la sociedad”.
“Cada vez que uno escribe ‘www’ para ingresar a una página de Internet, lo hace gracias a que los científicos de alta energía han desarrollado el protocolo. Eso nació por una necesidad nuestra, cuando estábamos trabajando en el primer acelerador, y luego fue entregado a la sociedad de manera gratis y libre. Por tal motivo no está patentado. Ese descubrimiento revolucionó nuestra manera de educarnos, comunicarnos, obtener información y de hacer negocios”, remarcó.
Para terminar, la experta en física describió: “Trabajamos en el desarrollo de detectores que luego son aplicados diariamente en hospitales para la medicina por imágenes. Primero los usamos para nuestra investigación pero, a la par, llevamos adelante el desarrollo para la aplicación médica”. De este modo, “los derivados de nuestra labor tienen impacto directo e inmediato en la sociedad”, concluyó.
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