Científicos argentinos estudian el comportamiento de los aptámeros, unas moléculas que podrían competir con los anticuerpos. El biólogo e investigador, Guido Rozenblum, explica cuáles pueden ser sus alcances.
Por Mariana Mei .Publicada en la revista especializada de la Universidad Tecnológica Nacional , Mi club tecnològico.www.miclubtecnologico.com.ar
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En su laboratorio en la Unidad de Investigación en Biomedicina y Biotecnología de la Universidad Maimónides, el doctor Guido Rozenblum dedica varias horas de su día al estudio de una novedosa molécula denominada aptámero: “Son moléculas nucleotídicas. Es decir, es el mismo componente que es parte del genoma celular el que contiene la enfermedad genética. La novedad en este caso, es que pueden tener una conformación en el espacio y comportarse de otra manera a como lo conocemos hasta ahora”, explicó el investigador.
El especialista en biología molecular precisó que los aptámeros pueden interactuar con otras moléculas, modificando o derivando el curso normal de la función de estas otras que están alrededor de ella dentro de una célula. A modo de ejemplo, un aptámero podría modular la actividad de una proteína, neutralizar una toxina, o detectar moléculas en un organismo. Por lo tanto, los aptámeros podrían competir con la tecnología de los anticuerpos, pero con la diferencia que los aptámeros tienen ciertas ventajas sobre estos últimos, ya que se pueden modificar con mayor facilidad y son renaturalizables.
Sin embargo, la tecnología para poder obtener un aptámero aún no es muy sólida. En eso trabaja, justamente, Rozenblum y su equipo. “La idea de nuestro laboratorio es explotar esa capacidad de los aptámeros para modificar el curso de algún tipo de patología o la actividad de ciertas moléculas dentro de las células, para prevenir enfermedades”, destacó el especialista, que además es miembro de la Carrera de Investigador Científico del CONICET.
Rozenblum explicó que se trata de una investigación de ciencia aplicada, cuyo fin es obtener resultados que puedan ser transferibles a la sociedad para generar algún tipo de beneficio. En este sentido, recordó: “Hace poco obtuvimos un aptámero muy novedoso, que es capaz de unirse a una proteína que se encuentra principalmente en el sistema nervioso del cerebro, que es la mielina básica. En congresos internacionales mostramos la actividad del aptámero sobre la proteína y cómo podían distinguirse filamentos neuronales usándolo. Entonces, podría utilizarse, por ejemplo, como medio de marcación alternativo a los que existen hoy en día. Lo cual tiene ciertos beneficios sobre los productos que hoy se consiguen comercialmente”, planteó.
De esta manera, este aptámero podría alterar el progreso de una enfermedad. Acualmente, los científicos están trabajando en el desarrollo de aptámeros para poder reducir significativamente o frenar el progreso de los síntomas de la esclerosis múltiple. Asimismo, esperan poder obtener aptámeros para dar soluciones el daño traumático del sistema nervioso central, la aterosclerosis y el cáncer de mama.
Desde el equipo de trabajo ya han presentado la patente de este aptámero y el objetivo próximo es patentarlo en otros países, como la Unión Europa y Estados Unidos, que serían los principales mercados consumidores de este tipo de productos. “Es económicamente costoso, pero tenemos el apoyo de la universidad y del Estado”, afirmó Rozenblum.
En relación a la posibilidad de conseguir apoyo económico privado, el científico consideró: “Debe ser en el marco de una cultura de negocios acorde a la ciencia. No es imposible, pero cuando la carga recae sobre el investigador, se vuelve difícil. El investigador no sólo debe hacer la parte científica y de descubrimiento, sino que también debe cargarse la mochila de los negocios. Eso dificulta la tarea. No es imposible, pero es bastante difícil”. Además de trabajar en la línea de salud humana, en el Laboratorio de Aptámeros Rozenblum y su equipo también se dedican a desarrollar soluciones para la industria farmacéutica (elaboración de aptámeros con el fin de mejorar los bioprocesos para la obtención de moléculas terapéuticas) y para el área de diagnostico médico, donde el objetivo es en obtener aptámeros que puedan ayudar a la detección temprana de enfermedades y obtener ensayos de laboratorios de mayor sensibilidad.
Doctor Guido Rozenblum, Laboratorio de Aptámeros, Unidad de Investigación en Biomedicina y Biotecnología de la Universidad Maimónides.
En relación a la posibilidad de conseguir apoyo económico privado, el científico consideró: “Debe ser en el marco de una cultura de negocios acorde a la ciencia. No es imposible, pero cuando la carga recae sobre el investigador, se vuelve difícil. El investigador no sólo debe hacer la parte científica y de descubrimiento, sino que también debe cargarse la mochila de los negocios. Eso dificulta la tarea. No es imposible, pero es bastante difícil”.
Además de trabajar en la línea de salud humana, en el Laboratorio de Aptámeros Rozenblum y su equipo también se dedican a desarrollar soluciones para la industria farmacéutica (elaboración de aptámeros con el fin de mejorar los bioprocesos para la obtención de moléculas terapéuticas) y para el área de diagnostico médico, donde el objetivo es en obtener aptámeros que puedan ayudar a la detección temprana de enfermedades y obtener ensayos de laboratorios de mayor sensibilidad.
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