domingo, 2 de noviembre de 2014

CIENTÍFICOS ARGENTINOS DESARROLLAN UN PAN FORTIFICADO CON OMEGA 3

Se trata de un proyecto realizado por investigadores del INTI con el objetivo de crear un “alimento funcional” y saludable. Para desarrollarlo, utilizaron una técnica denominada micro-encapsulación.
 Por Mariana Mei  .Entrevista publicada en la Revista Mi club tecnológico http://www.miclubtecnologico.com.ar/
Miércoles 29 de octubre de 2014
panUn equipo de científicos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) ha logrado desarrollar un pan fortificado con omega 3 a través de la técnica de micro-encapsulación, cuya función es proteger el aceite de lino para evitar su oxidación.
Al respecto, la doctora Gabriela Gallardo, del Centro INTI-Química, explicó: “Estamos trabajando en la micro-encapsulación de diferentes tipos de agentes activos. En particular, este proyecto implica el desarrollo de un alimento funcional. La idea era que fuera un alimento de consumo masivo, como el pan, para llegar a toda la población y que, a la vez, contuviera aceites de origen vegetal y que fuera rico en ácidos grasos omega 3, compuestos muy beneficiosos para la salud”.
Por sus importantes propiedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo diario de ácidos grasos omega 3, ya que estos ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares e inflamatorias, y el Mal de Alzheimer. También son fundamentales en el desarrollo fetal y la nutrición temprana de los niños al intervenir en el desarrollo del sistema nervioso.
Estos ácidos grasos se encuentran en pescados de aguas profundas y algas marinas, y en distintos vegetales como nueces, semillas de lino y chía, que al aportar ácido linolénico (ALA) permiten sintetizar omega-3 en el organismo. Sin embargo, estos alimentos no siempre están presentes en la alimentación diaria de la población.
Además de que la mayoría de la personas no llega a cubrir las recomendaciones nutricionales de omega 3, la doctora Gallardo comentó que otro de los motivos que los llevaron a emprender este proyecto fue que “estos ácidos grasos se oxidan fácilmente, es decir que se destruyen. Entonces, cuando la persona los ingiere, no cumplen la función que deberían. Además, cuando se descomponen, generan sabores y olores desagradables que hacen que el consumidor los rechace”.
Las microcápsulas de aceite de lino obtenidas por los investigadores del INTI-Química. Crédito: INTI.
Las microcápsulas de aceite de lino obtenidas por los investigadores del INTI-Química. Crédito: INTI.
La tecnología de micro-encapsulación utilizada por los investigadores del INTI para obtener este alimento funcional permite retrasar o inhibir la elevada susceptibilidad a la oxidación que poseen ciertas sustancias, como el ácido linolénico, y facilita su incorporación en los alimentos. También se la utiliza para enmascarar olores y sabores indeseables que se forman como consecuencia de su deterioro.
La micro-encapsulación consiste en un proceso de recubrimiento de sustancias activas con materiales de distinta naturaleza del que se obtienen partículas de tamaño micrométrico, “microcápsulas”, que permiten proteger dichas sustancias, impidiendo su deterioro y permitiendo que se liberen en el tiempo.
Utilizando esta técnica, los investigadores del INTI-Química lograron realizar una microencapsulación de aceite de lino y obtuvieron unas microcápsulas de entre 10 y 50 micrómetros y una elevada eficiencia de encapsulación (90%). Finalmente, esas microcápsulas fueron incorporadas a un producto panificado, dando lugar a un alimento funcional que no presentó alteraciones en su sabor al ser comparado con un pan sin fortificar.
Si bien el objetivo inicial de los investigadores del INTI fue desarrollar un alimento funcional e innovador que tenga alcance a todos los sectores poblacionales, especialmente a los sectores carenciados, que son los que más dificultades tienen para acceder a alimentos nutritivos; a futuro tienen pensado poder implementar estos ácidos grasos en otros alimentos.
De esta manera, en el Centro INTI-Química continúan trabajando en la línea de aceites vegetales y animales para desarrollar diferentes tipos de alimentos funcionales, ya sean productos cárnicos, lácteos y algunos derivados de cereales, e incluso barras de cereales. Al respecto, Gallardo amplió: “Seguimos trabajando en la micro-encapsulación de diferentes compuestos activos que tengan alguna función en particular beneficiosa para la salud, con el fin de protegerlos e incorporarlos más fácilmente en la dieta”.
Doctora Gabriela Gallardo, del Centro INTI-Química. Crédito: INTI.
Doctora Gabriela Gallardo, del Centro INTI-Química. Crédito: INTI.
Por otro lado, Gallardo recordó que la función principal del INTI es la de transferir tecnología: “Nosotros desarrollamos diferentes productos para llevarlos a diversas industrias que estén interesadas en comercializarlos. Para eso tenemos varios convenios firmados con empresas”. Destacó también que “en este caso, es indispensable que haya vinculación estrecha entre investigación e industria. De lo contrario, esta investigación de ciencia aplicada no tendría sentido, porque no llegaría nunca a la población”.
Finalmente, recalcó la importancia del respaldo estatal para llevar a cabo sus objetivos: “El Estado enfoca muchos de sus recursos a este tipo de proyectos donde hay transferencia directa hacia el consumidor. Se hacen muchos esfuerzos para lograr la relación estrecha con el área industrial”.

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